domingo, 21 de abril de 2013

Y colorín colorado...

Ya queda menos, exactamente 3 días para que todo esto se acabe, parece mentira… ya ha pasado más de mes y medio desde que llegamos a esta parte del mundo y son muchísimas las experiencias vividas, muchísima gente con las que nos hemos cruzado por el camino, de tantas nacionalidades distintas… con sus costumbres, sus culturas y sus diferentes maneras de ver la vida… lo he dicho millones de veces, pero qué realidades tan distintas, la de los que viven aquí (Bolivia y Perú) como la de los que están de paso, como nosotros. Sin duda todas estas relaciones y experiencias vividas a uno le cambian algo por dentro y de una manera u otra le enriquecen. Sobre todo la primera parte del viaje, claro que viajar y recorrer países con la mochila a cuestas es genial, interesantísimo y recomendable 100%, pero personalmente creo que es viviendo y compartiendo con la gente del lugar, como hicimos en Bolivia durante ese mes, donde uno se da cuenta realmente de los mundos tan distintos en los que vivimos, lo crudo que es vivir en el que tenemos enfrente y lo fácil que es mirarlo de reojo desde el otro lado del charco. Aunque el fin del  viaje no fuera este, creo que de todo esto... uno solo puede salir beneficiado.

En la última publicación prometí colgar fotos del lago Titicaca y nuestra experiencia por aquel maravilloso lugar e islas, así que lo prometido es deuda.

Vistas del LagoTiticaca desde la isla de Amantani

Islas Uros (flotantes)

Niña de las islas Uros

Navegando por el lago Titicaca


                                          Almorzando en la isla deTaquile


Tras visitar el lago, nos fuimos a Cuzco, la ciudad ombligo del mundo Inca, la cuna de esa cultura, lugar desde donde partieron y se establecieron en otros países de Sudamérica (hasta que los españoles llegaron y se cargaron a todos los que quisieron, arrasaron con sus poblados, sus riquezas, su cultura…) aun así, han conseguido mantener los restos arqueológicos, la cultura e idiomas (que todavía se hablan en gran parte del territorio andino) los cuales hemos tenido la suerte de conocer, visitar y admirar.
Viajamos de Puno a Cuzco en uno de esos Buscama  nocturnos, en los que tanto confiamos. El viaje duró unas 7 horas y lo pasamos prácticamente durmiendo. Llegamos a Cuzco a las 5 de la mañana, y tras una lluvia de ofertas de alojamiento en la que nos vimos sumergidos al bajar de la guagua, nos decidimos por uno y nos fuimos a dormir hasta que el sol calentara las calles. Estuvimos 2 días en la ciudad, recorriendo las diferentes ruinas incas, con sus respectivos tours para turistas, que te llevan en una guagua con 20 guiris más, bajas el guía explica, subimos de nuevo hasta la siguiente ruina, volvemos a bajar, nos explican…( ahí tienes un baño, paga un sol, mea y sal corriendo que el chofer no espera por nadie) y así durante un día y medio, contado así parece una pesadez, pero realmente fue interesante, gracias a eso uno se entera de la historia del lugar.

Tras los dos días en Cuzco, nos fuimos a Aguas Calientes, el pueblo donde está el Machupicchu. Un lugar pequeño, y muy muy muy turístico aunque verdaderamente bonito. Un pueblo al que sólo se puede acceder en tren, metido en medio de montañas veeeeerdes, junto a un río… precioso.
Si bonito era el pueblo, no se pueden imaginar lo impresionante del Machupicchu, las fotos no le hacen justicia! Salimos al día siguiente tempranito, 30 minutos de viaje en guagua subiendo una de esas montañas, hasta llegar a la cima… arriba nos esperaba un guía, y otra de las maravillas de este viaje. Mejor no contarles nada, y que vean las fotos. Las que son con vistas panorámicas están hechas desde lo alto del Waynapichu, la montaña que sale al fondo a la derecha, hicimos una escaladita bien empinada de una hora, llegando hasta algo menos de 2900m de altura que tenía la cima, con una solaja considerable, aunque a menos altura que otras subidas como la del volcán Tunupa en el salar, así que aunque cansados, no fue tan dura.

                                            En el machupicchu con el Waynapichu al fondo.
                                                        Machupichu desde las alturas
Estuvimos  cerca de 5 horas en el machupicchu, y no nos dio tiempo de terminar de verlo todo… también es verdad, que entre subida y bajada del Waynapichu, perdimos algo más de dos horas, pero fue tiempo más que suficiente para disfrutar de aquella maravilla.

Tras la visita volvimos al pueblo, comimos algo, recogimos las maletas del hotel y a la estación! nuestro tren de vuelta a Cuzco salía esa tarde y nos esperaban 4 horas de viaje.
Llegamos a cuzco muertos, después de tanta paliza “machupítica”, así que cenita y a la cama, que al día siguiente salía nuestro vuelo a Lima y teníamos que madrugar.

Ayer, tras 4 horas de retraso salió nuestro vuelo, llegamos a Lima a las 4 de la tarde, cogimos taxi, y a buscar alojamiento!, tuvimos que tocar varias puertas hasta que conseguimos habitación en un hostal, la verdad que bien situado, limpio y en un barrio seguro, así que la caminata con las maletas mereció la pena.
Llevamos dos días en la ciudad y no se si es gracias al mar, pero una se siente un poquito más cerca de casa…. Cuando veníamos de camino del aeropuerto, me llegó un olor a brisa marina… que no saben que gusto me dio!!
Ya solo nos quedan 3 días aquí, y nuestro plan es tranquilo, patear la ciudad, conocerla, comernos un buen ceviche! y descansar de tanto trajín, que yo vine bien sanita, y me voy con una rodilla que casi no me deja caminar, y una pantorrilla (la que estampé contra un árbol cuando casi me mato en la selva) aun dolorida y deformada, efectos colaterales, aunque ya sabemos que sarna con gusto no pica!

Espero volver a escribir antes de irnos, así que me despido con un hasta luego! Ojala disfruten de las fotos, casi tanto como nosotros mientras las hacíamos!!!
Familia, amigos, estamos bien y sanos, cojos, pero sanos! Así que sigan sin preocuparse!
Un besote y seguimos en contacto!!!

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